Nos gusta volver al Tabor. Allí, por un instante te descalzas, bajas la guardia, alzas la copa y brindas
por el amor, la amistad, el Dios evidente allí te gusta quién eres, la música acuna, el espejo te devuelve
una alegría serena y estás en casa…
(José María R. Olaizola, SJ)
Liturgia del domingo